12 mayo 2006

KIERAN EGAN, INVESTIGADOR EN PEDAGOGÍA IMAGINATIVA (Otra entrevista de La Vanguardia)

Lleva más de tres décadas dedicado al estudio y formación en pedagogía imaginativa y al desarrollo del Imaginative Education Research Group (IERG), que coordina la experimentación y formación de profesores que trabajen la imaginación de sus alumnos. Es autor de más de veinte libros y ha obtenido el premio Grawemeyer de Educación, una especie de Nobel anglosajón. De niño, Egan se aburría en clase. Su método pretende no sólo motivar sino interesar durante toda la clase, todo el año y a todos los estudiantes. "Los intereses están muy ligados a la imaginación (la fantasía y la imaginación es lo que más abunda en la mente infantil) y las emociones. Hay que utilizar ambos conceptos en todas las materias y tendremos gente más preparada e integrada".
-Tengo 63 años. Nací en Irlanda y vivo en Canadá. Estoy doctorado en Filosofía de la Educación. Estoy casado y tengo tres hijos y dos nietos. La escuela debería ser menos política y prestar atención a la parte más emotiva de los niños. Fui un novicio franciscano, pero eso se acabó. He venido a dar una conferencia en el Institut d'Estudis Catalans
IMA SANCHÍS - ¿Somos unos mal educados?
- Sí, pero no se apure, no es culpa suya, la escuela no nos ha proporcionado una buena educación. - ¿Por qué?
- Le pedimos demasiado. Le pedimos que socialice a los alumnos de acuerdo con la manera que tiene cada sociedad de comportarse, un complejo mundo de ideas políticas y sociales. A la vez le pedimos que forme su mente, es decir, que sean capaces de discernir por ellos mismos, que sean críticos con esas ideas que se les inculcan. Y finalmente que, según las posibilidades de cada alumno, la escuela los ayude a desarrollarse.
- Y le parece que es mucho pedir, claro...
- Es imposible, porque esas tres demandas se contradicen unas con otras.
- Pretenden crear individuos críticos pero absolutamente de acuerdo con todo...
- Es como las cárceles, que también tienen dos intereses contrapuestos: por un lado castigar y por el otro rehabilitar.
- ¿Y ahora qué hacemos?
- Desarrollar el conocimiento de acuerdo con el sistema de comprensión del mundo que se va desarrollando en cada individuo. Hay cinco estadios de comprensión en la evolución de la cultura de los seres humanos que coinciden con la evolución del individuo. El primero es el desarrollo somático, en el que tenemos un sentido del movimiento, del ritmo y del cuerpo.
- ¿Cuál le sigue?
- El mítico, que se da de los 3 a los 8 años, cuando predomina la imaginación y el pensamiento oral. El tercer estadio (del los 8 a los 15 años), la comprensión romántica, viene dada con la capacidad de escribir. Nos sentimos representados por los héroes. A partir de los 15 aparece la comprensión filosófica, el desarrollo de las ideas abstractas, y, por último, el conocimiento irónico, el reflexivo.
- No todas las personas llegan a él.
- No, la mayoría se queda en el semántico. Ya sabe: tengo frío, tengo hambre, tengo celos, esto es mío, no quiero...
- Si respetamos esas etapas del conocimiento, ¿seremos mejores personas?
- Nos integraremos mejor, aprenderemos y disfrutaremos más. Nosotros formamos a profesores para que puedan incidir de forma más directa en las emociones de los alumnos y así extraer lo mejor de ellos mismos en todas las materias.
- ¿Cómo mejorar la capacidad cognitiva en clase de matemáticas?
- Para enseñar los decimales a alumnos de 6 años, lo mejor es contarles una historia, plantearles un juego, porque están en la etapa en que predomina la imaginación.
- ¿Qué conseguimos favoreciendo la imaginación?
- Cuando sean adultos, esos niños se sentirán más cómodos, más seguros, tendrán más recursos para solucionar problemas. Actualmente los niños entienden las matemáticas como algo inútil y, en general, tienden a desentenderse del mundo que les rodea.
- ¿Una educación demasiado racional?
- Más que racional, confusa. Los materiales se basan en la lógica, que en los niños es incipiente, y menosprecian la fantasía, que es lo que más abunda en la mente infantil.
- Deme herramientas.
- Si su hijo tiene entre 3 v 8 años, explíquele narraciones de todo el mundo. Charle mucho con él, no le deje ver la tele y que no lea.
- ¿Que no lea?
- No, explíquele historias, porque eso le creará imágenes muy vívidas en su mente. Utilice muchas metáforas, porque los niños son capaces de interpretarlas mucho mejor que los adultos y son un estímulo para su cerebro. Y explíquele muchos chistes.
- ¿Y eso?
- Le ayudará a desarrollar juegos de palabras y flexibilidad en el lenguaje. El chiste o la historia divertida es uno de los elementos menos reconocidos en la educación, y sin embargo es muy interesante porque obliga a reconocer una serie de elementos que son de una clara sofisticación mental.
- ¿Le gustaba ir al colegio?
- No, me aburría. Incluso ahora, cuando asisto como observador a una clase, aunque el profesor sea muy bueno, me aburro.
- ¿Mejor una educación más lúdica?
- Más musical. Somos un animal musical capaz de comunicarnos a través de sonidos rítmicos, y eso hay que potenciarlo. Hay que desarrollar el arte, deben intervenir el color, la forma y el sonido en todas las materias.
- ¿Está a favor de los exámenes?
- Examinamos conceptos equivocados y eso no sirve para nada. Valoramos a un profesor si sus alumnos son capaces de recordar datos del tratado de Versalles, pero quizá deberíamos estar examinando otro tipo de contenidos. ¿Cree que a Gaudí o a Picasso le sirvieron de algo los exámenes?
- Depende de qué tipo de exámenes.
- Imaginemos que el gobierno pretende promover el cine y saca una ley que obliga al ciudadano a ir una vez a la semana al cine y responder a la salida a un test para ver si ha entendido la película. Les preguntarán cosas como por ejemplo de qué color era el coche de la protagonista.
- O cómo se llamaba su perro...
- Exacto, preguntas que premian la memoria y no la comprensión. Según lo que contestes te darán el salario de la semana (un aprobado, un futuro profesional en el caso de los niños). Al cabo de seis meses imagine la ilusión que le hará al ciudadano ir al cine.
- Ninguna.
- Eso es lo que pasa en la escuela: decidimos el futuro del alumno y sus posibilidades a base de preguntas que no tienen nada que ver con la realidad.